Los que me conocen saben que además de escribir tengo otra gran afición, el fútbol, y como Alto Estado De Inconsciencia lo cree con la intención de publicar algunos de mis relatos o para escribir sobre canciones o músicos que me gustan entre otras cosas decidí no publicar nada referente al fútbol. Por eso nace "Los balonazos de Granados" un blog dedicado solamente al deporte rey, anécdotas, crónicas, críticas y demás.
Pues eso al que le interese el tema ya sabe,http://losbalonazosdegranados.blogspot.com
Aunque no abandono Alto Estado De Inconsciencia, seguiré publicando mis relatos y mis canciones cortavenas que tanto os gusta xD.
Besitos.
viernes, 17 de diciembre de 2010
sábado, 11 de diciembre de 2010
Una extraña afición
Bobby tenía una extraña afición, demasiada extraña diría yo.
El se sentaba en diferentes lugares públicos a observar a parejas: jardines, cafeterías, iglesias…
Le gustaba imaginarse que harían después. Lo cierto era que Bobby tenía muy buena imaginación.
Esa tarde le tocó sentarse en una de las cafeterías más concurridas de su pueblo, llamada “Mayday”. Se pidió lo de siempre, ron cola, pero el ron debía ser “Matusalem”, con hielo picado, medio limón escurrido y pepitas de café. Se sentó en la barra, en el taburete más alejado de la puerta principal.
La pareja a la que había decidido observar se sentó en un sofá en el centro del local, pidieron café, desde su “rincón” no llegaba a distinguir la clase del mismo. Entablaban conversación, entre frase y frase ambos se sonreían y se besaban. Sus besos y abrazos eran apasionados, se les veía enamorados. Lástima, a Bobby no se le ocurría un buen final para esa historia.
Una hora después, la pareja decidió salir de la cafetería, se cogieron de la mano. Se encaminaron hacía el coche aparcado en el parking subterráneo situado en La Plaza Entrevías, donde se encontraba la cafetería. Manteniendo las distancias, Bobby les seguía.
Montaron en sus respectivos coches, y emprendieron el mismo camino. Unos minutos después el coche de la pareja aparcó en una pequeña calle, mal iluminada, (tal y como Bobby lo había imaginado). La pareja, tras manosearse, bajó del coche y se encaminaron a un viejo edificio.
Bobby seguía observándolos sin bajarse del coche, el joven abrió la puerta del edificio sin necesidad de usar las llaves.
Bobby quitó el freno de mano del coche, ya había observado bastante por ese día, pero de pronto se detuvo. Paró el motor y bajó del coche.
Se dirigió al maletero de su Ford Fiesta y sacó un chaquetón negro con capucha y unos guantes negros. Después volvió al coche y de la guantera saco un paquete de bolsas de basura negras y un cuchillo jamonero. Luego se dirigió hacía el edificio.
Bobby tenía otra extraña afición. Cuando no se le ocurría un buen final, el se encargaba de dárselo…
El se sentaba en diferentes lugares públicos a observar a parejas: jardines, cafeterías, iglesias…
Le gustaba imaginarse que harían después. Lo cierto era que Bobby tenía muy buena imaginación.
Esa tarde le tocó sentarse en una de las cafeterías más concurridas de su pueblo, llamada “Mayday”. Se pidió lo de siempre, ron cola, pero el ron debía ser “Matusalem”, con hielo picado, medio limón escurrido y pepitas de café. Se sentó en la barra, en el taburete más alejado de la puerta principal.
La pareja a la que había decidido observar se sentó en un sofá en el centro del local, pidieron café, desde su “rincón” no llegaba a distinguir la clase del mismo. Entablaban conversación, entre frase y frase ambos se sonreían y se besaban. Sus besos y abrazos eran apasionados, se les veía enamorados. Lástima, a Bobby no se le ocurría un buen final para esa historia.
Una hora después, la pareja decidió salir de la cafetería, se cogieron de la mano. Se encaminaron hacía el coche aparcado en el parking subterráneo situado en La Plaza Entrevías, donde se encontraba la cafetería. Manteniendo las distancias, Bobby les seguía.
Montaron en sus respectivos coches, y emprendieron el mismo camino. Unos minutos después el coche de la pareja aparcó en una pequeña calle, mal iluminada, (tal y como Bobby lo había imaginado). La pareja, tras manosearse, bajó del coche y se encaminaron a un viejo edificio.
Bobby seguía observándolos sin bajarse del coche, el joven abrió la puerta del edificio sin necesidad de usar las llaves.
Bobby quitó el freno de mano del coche, ya había observado bastante por ese día, pero de pronto se detuvo. Paró el motor y bajó del coche.
Se dirigió al maletero de su Ford Fiesta y sacó un chaquetón negro con capucha y unos guantes negros. Después volvió al coche y de la guantera saco un paquete de bolsas de basura negras y un cuchillo jamonero. Luego se dirigió hacía el edificio.
Bobby tenía otra extraña afición. Cuando no se le ocurría un buen final, el se encargaba de dárselo…
martes, 7 de diciembre de 2010
¿Fue un sueño?

No se si fue un sueño, o quizá fueron las cervezas de más, o puede que mi imaginación o simplemente sugestión.
Han pasado varios días, y con la mente ya despejada sigo sin poder darle una explicación.
Lo que trato de contaros sucedió un sábado cualquiera, a una hora tardía de la madrugada. Ese día mis padres se fueron de viaje y me quedé solo en casa y aquella noche decidí dormir en la cama de mis padres, en el dormitorio más alejado de la puerta principal. Yo ya estaba en mi habitual postura para conciliar el sueño, boca abajo, doblando la almohada formando una “L” y abrazándome a ella, cuando ocurrió ese extraño suceso.
Escuché un golpe muy parecido a la puerta de mi casa cuando se cierra y lo que parecían pasos acercándose a la habitación en la que estaba yo en un estado de duermevela.
“Vamos piensa rápido, mamá y papá no pueden ser, están de viaje, ¿hermanos?, que van a venir a hacer de madrugada; ¿entonces qué coño?
Conforme los pasos se acercaban hacía mí, yo intentaba moverme y el miedo me paralizaba, mi corazón palpitaba a una velocidad que creía que iba a reventar. De pronto los pasos cesaron, mi cuerpo volvía a responder, me puse las gafas y miré hacía el pasillo, no había nada.
Eran las 5:15 de la madrugada, no pude conciliar el sueño otra vez esa noche.
Días después sigo pensando en lo que me sucedió aquella noche, esa sensación de tener el cuerpo paralizado jamás la había tenido, fue una sensación muy extraña…
¿Fue un sueño? ¿Fue mi imaginación?...
domingo, 7 de noviembre de 2010
Silencio incomodo
Me miraba de arriba a abajo, apuró su copa y la dejó sobre la mesa. Yo también la observaba, iba preciosa, como siempre. Nos conocíamos desde hacía mucho y siempre creí que la amaba, y realmente era así, la quería, pero no me gustaba. ¿Y ella a mí? No podía saberlo, pero su mirada parecía decir que si.
Me miraba de arriba a abajo a la vez que dejaba caer su camisa al suelo y yo desabrochaba mi vaquero. La quería pero no como ella creía que lo hacía. ¿Y ella a mí? No podía saberlo, pero su mirada parecía decir que si.
Nos abalanzamos uno sobre otro y todo acabó con el polvo más triste del mundo…
Me miraba de arriba a abajo a la vez que dejaba caer su camisa al suelo y yo desabrochaba mi vaquero. La quería pero no como ella creía que lo hacía. ¿Y ella a mí? No podía saberlo, pero su mirada parecía decir que si.
Nos abalanzamos uno sobre otro y todo acabó con el polvo más triste del mundo…
miércoles, 6 de octubre de 2010
Aroma a menta

Despertó recostado en la arena de alguna playa. Estaba desconcertado, no sabía donde estaba, ni como había llegado allí.
Miraba de un lado a otro con los ojos entrecerrados por la ceguera que le producía el sol. Poco a poco sus ojos fueron adaptándose a la luz y pudo ver que una chica caminaba cerca de él, caminaba realizando lo que parecía una especie de círculo.
Aquella joven caminaba muy despacio con la cabeza agachada, los ojos cerrados y en ningún momento observó al joven que continuaba sin incorporarse.
Cuando pasó cerca de su cabeza el joven pudo percibir un aroma a menta que le cautivó, cerró los ojos para concentrarse en aquel olor. Cuando volvió a abrirlos la observó ahora más de cerca y la reconoció. No podía ser nadie más que ella.
Ella siguió caminando hasta que llegó a donde estaban sus pies y se detuvo, el joven se levantó y fijó los ojos en los de la joven, ahora abiertos, lloraba, pero el chico no podía saber el porque.
La muchacha comenzó a caminar de nuevo, ahora en línea recta hacía el joven, cuando llegó al chico ambos se abrazaron como nunca, como si no hubiese mañana, como si fuera el último abrazo.
La joven cerró los ojos de nuevo, él antes de cerrarlos observó detenidamente lo que la chica había dibujado con sus pasos. Era un corazón, partido por la mitad por la silueta del joven y los pasos de ella hacía él…
Cuando la policía llegó a la casa del joven, alertados por los vecinos, era demasiado tarde, el joven había muerto unas horas antes, se había clavado un puñal en el corazón. Un cautivante aroma a menta impregnaba aquella casa…
lunes, 4 de octubre de 2010
Minutos musicales
Toca una de música,llevaba algunos meses detrás de publicar algo en el blog sobre esta cantautora madrileña que actúa con el seudónimo de Russian Red. La escuché por primera vez en la radio y su voz me conquistó, y cuando la vi por primera vez me conquistó aún más.

Lourdes Hernández, que asi se llama,nació en Madrid en 1986 y debutó en el mundo de la música con su primer album, I love your glasses. El nombre de Russian Red viene de un tono rojo de pintalabios con el mismo nombre que usa la propia Lourdes a menudo.
Aquí os dejo una de sus últimas canciones.
Por cierto, se que a mucho os sonará esta canción sin conocer a Russian Red, y pensareis de que coño os suena. Pues es la banda sonora de Habitacion en Roma de Julio Medem, comunmente conocida como la peli en la que dos tías se comen el coño. Viciosillos...

Lourdes Hernández, que asi se llama,nació en Madrid en 1986 y debutó en el mundo de la música con su primer album, I love your glasses. El nombre de Russian Red viene de un tono rojo de pintalabios con el mismo nombre que usa la propia Lourdes a menudo.
Aquí os dejo una de sus últimas canciones.
Por cierto, se que a mucho os sonará esta canción sin conocer a Russian Red, y pensareis de que coño os suena. Pues es la banda sonora de Habitacion en Roma de Julio Medem, comunmente conocida como la peli en la que dos tías se comen el coño. Viciosillos...
sábado, 18 de septiembre de 2010
El Puto Folio
Observo el folio blanco que tengo frente a mí. Pulso el botón para sacar la punta del bolígrafo, lo pulso de nuevo esta vez para esconderla. Lo pulso y lo pulso y lo pulso…
Nada el folio sigue en blanco, igual que mi mente, ninguna idea…
Antes las palabras, las ideas, las historias salían solas, ahora nada, el puto folio sigue en blanco, y mientras tanto sigo pulsando el maldito bolígrafo…
Surgen vagas ideas de mi mente, un hombre que sueña con lo que estará soñando su vecina del quinto… no eso ya lo leí por ahí. Quizá un grupo de personas que… ¡mierda! eso ya lo hizo la FOX.
Quizá deba dejarlo, quizá realmente no valga para esto, quizá… ni se como terminar la frase…
Y el puto folio sigue en blanco…
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